El idioma una barrera a la asistencia medica

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Randy Nieves-Ruiz provided by Terra

Mi mayor obstáculo al buscar servicio médico en este país ha sido el idioma inglés, y es por eso que sospecho que muchos latinos que no son completamente bilingües deben sentir lo mismo. La idea de navegar a través de este sistema de salud en ocasiones me atemoriza, por la sencilla razón de que tras el arcano lenguaje de las pólizas de seguros pudieran esconderse algunas desagradables sorpresas.

Por primera vez enfrenté este temor cuando una pariente cercana trató de coordinar su primera cita médica. Ella es latina y fue trasladada a este país por una empresa que no le requería hablar inglés. Cuando llegó el momento de la verdad, dijo: “¿Cómo hago esto? ¿Hay médicos que hablen español? ¿Cómo así que los médicos no reciben ‘pacientes nuevos’? ¿Me va a costar? ¿Cómo les explico cómo me siento?” Ambos dudamos. ¿Cómo hacemos esto? Eventualmente se armó de valor y llamó al médico, aunque sospecho que muchos ni siquiera llegan a este punto. Hacer una cita médica es sólo el primer obstáculo que hay que pasar.

Mi seguro médico tiene una linda página web llena de información sobre dietas, ejercicios, vida sana, pero las pólizas y sus cláusulas sólo existen en inglés, y es allí en la letra chica donde comienza mi temor.

Soy latino y completamente bilingüe, pero mi lengua materna es el español, y en asuntos de vida o muerte, ya sea en el médico o en el tribunal de justicia, prefiero que me den mi diagnóstico, o mi condena, en un idioma en que no me quepa ninguna duda.

A veces me pregunto, junto a la mitad de los 47 millones de latinos que viven en Estados Unidos y que tienen el español como su primer idioma: “¿Habré entendido bien lo que me dijo el médico? ¿Cómo me debía tomar el medicamento?” Estas no son preguntas menores cuando de salud se trata.

“No creo en un doctor que no puede hablar inglés”, es una frase célebre pronunciada por “Hyman Roth”, el mafioso en The Godfather II, cuando se ve en aprietos de salud en La Habana y manda a buscar a su médico a Miami. Quizás tenía miedo de ser tratado por un médico cubano, un médico extranjero en un país del Tercer Mundo; yo prefiero pensar que Roth, ese mafioso despiadado, se moría de miedo de no entender en su idioma a qué lo iban a someter.

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Y no es que en este país no existan profesionales de la salud bilingües, sino que no dan abasto. Hace varios meses, lo viví en carne propia cuando me tocó ir a la sala de emergencia a buscar a una amiga que estuvo envuelta en un accidente y no hablaba inglés. Ante el bombardeo de preguntas e instrucciones, prefería fingir que sabía inglés aunque yo sabía que no, y aunque la enfermera se esforzaba en hacerse entender, el único otro profesional claramente bilingüe debía luchar en el pasillo con un terco borracho en delírium trémens.

Quizás haya gente que diga, ¨Bueno, tienen que aprender inglés si viven en Estados Unidos¨, y tal vez tengan razón, pero la realidad a veces es distinta a las aspiraciones, y en situaciones de vida o muerte, no hay tiempo para este debate. Yo digo que el miedo a ser maltratados por no poder comunicarse es algo que evita que algunos latinos busquemos ayuda médica, aunque muchas veces ese miedo no esté justificado.

Entre los latinos indocumentados, además de la barrera del idioma, los obvios impedimentos de acceder a seguros de salud siquiera mediante un empleo por no estar en situación legal en el país, y los altos costos del cuidado médico, existe también una sensación de que, simplemente, o están sanos, o simplemente no hay tiempo de enfermarse.

Encima de eso, desde los campos agrícolas del Valle de Coachella, en California, a los de Immokalee, en Florida, uno escucha la misma respuesta: Un día enfermo es un día de trabajo perdido, además de un gasto.

En Immokalee, alguna vez un campesino que cojeaba, contaba cómo tenía que lidiar con una fractura menor en una pierna, leve pero dolorosa, y aliviarse con analgésicos mientras seguía en los campos, arriesgándose a quedar con una incapacidad permanente por no tratarse: “No puedo dejar de trabajar”, afirmó.

En ese sentido los inmigrantes hispanos ya se han asimilado totalmente al Sueño Americano, y han hecho suyo ese adagio tan típico que todos, desde pacientes a médicos a empresas de seguro, ya entendemos: “El Tiempo es Dinero”.

Randy Nieves Ruiz es editor de noticias de Terra.com. Terra.com es una empresa global digital con presencia en 18 países incluyendo los Estados Unidos, ofreciendo contenido original bilingüe en áreas de entrenamiento, estilo de vida, deportes y noticias

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