El Mercado Negro De Médicos

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Mobile clinic for migrant workers John Moore

Durante años Libia Marcos trató a pacientes en una consulta de dentista que montó en un balcón trasero de su casa en Nueva Jersey, equipada con una mezcla de instrumental casero y profesional. El asiento de atrás de un viejo coche hacía las veces de silla de dentista, botellas de agua de plástico servían para recoger las babas, y con espejos e instrumental de mano profesional exploraba las bocas de sus pacientes. Marcos se había formado como dentista en Perú e incluso trabajó como cirujana dental allí, antes de emigrar a USA. Para establecer una consulta dental legal en Estados Unidos tendría que aprender inglés, volver a la escuela de odontología, y aprobar una serie de exámenes caros y difíciles, y todo esto llevaría años. No importó. Garfield, N. J. ofrecía aparentemente un mercado sin límites para la dentista peruana. La comunidad inmigrantes hispanos de esta ciudad se expandía. Muchos no tenían papeles y muchos más carecían de seguro médico, y todos ellos necesitaban un dentista que hablara español.

Marcos sacó dientes, curó caries y trató infecciones de encías, igual que había hecho en Perú. Se corrió la voz entre sus clientes y así es cómo se dio a conocer su consulta; los pacientes a menudo intentaban regatear el precio y casi siempre pagaban en efectivo. Su consulta prosperó durante algún tiempo. Pero, de pronto, todo se vino abajo cuando a finales del año pasado, sin saberlo se ofreció para tratar el dolor de muelas de un policía secreto.

Marcos no fue la única dentista sin licencia arrestada el año pasado. Ni siquiera fue la única dentista sin licencia arrestada en su cuadra. En los últimos años las autoridades han detenido a docenas de dentistas y doctores sin licencia que pasaban consulta ilegalmente en cuartos traseros, en ciudades por todo el país. Muchos son charlatanes que se aprovechan de los inmigrantes ilegales y de la gente que no tiene seguro médico. Pero al menos unos cuantos son médicos profesionales que han recibido formación en sus países de origen. Ellos dicen que la práctica médica legal ha quedado fuera de su alcance debido a las barreras lingüísticas, el alto coste de los exámenes para obtener la licencia, y en algunos casos, la obligación de tener que regresar a la escuela de medicina. Distinguir entre unos y otros es algo que a menudo queda en manos de los pacientes, muchos de los cuales están igual de desesperados por encontrar atención médica que por esquivar a los agentes de inmigración. Con demasiada frecuencia, este acertijo ha tenido consecuencias desastrosas e incluso mortales.

“Hemos atendido a pacientes que han llegado a la sala de urgencias con infecciones de boca muy graves y en otras ciudades ha habido muertes”, dice Larry DeMarzo, subdirector del Departamento de Policía de Consumo de Nueva Jersey. Sólo en el último año, el equipo de agentes secretos de DeMarzo ha detenido a diez dentistas sin licencia y a un puñado de cirujanos plásticos que tampoco tenían licencia. “Desarticular consultas médicas ilegales es una de nuestras prioridades”.

Hay más de 200, 000 doctores que han nacido y han sido formados en el extranjero y que ejercen la medicina en USA –esto representa el 24% del conjunto de doctores del país. Pero la gran mayoría de estos doctores “graduados internacionales en medicina” (cuyas siglas en inglés son IMGs) llegan de India, China y Rusia. Prácticamente ninguno viene de Latinoamérica. De hecho, no hay ningún país latinoamericano en los diez primeros puestos de la lista de países de procedencia de los IMG. Esto en parte se debe a que los tres exámenes que deben aprobar los potenciales residentes de medicina en hospitales americanos son conducidos sólo en inglés. A diferencia de las escuelas en China y en otros lugares del mundo, la mayoría de las escuelas médicas de Latinoamérica aún funcionan en su propio idioma. “Todas las escuelas médicas en USA forman parte de un mismo sistema” dice David Sirota, cuya compañía de consultoría en temas de educación evalúa las credenciales de los IMG que esperan poder trabajar en USA. “Ese mismo sistema ha sido copiado y se replica en algunos países como India y Pakistán, pero no es el caso en Latinoamérica”.

A pesar de ello, miles de dentistas y médicos formados en Latinoamérica han emigrado a USA ante la demanda que existe de profesionales médicos que hablen español y la falta de oportunidades que hay en sus países de origen. Por ejemplo, en México, aproximadamente 12.000 médicos se gradúan cada año en las escuelas de medicina y sólo hay cerca de 4.500 plazas disponibles para residentes. Un estudio de UCLA descubrió que 2.500 de estos médicos están en el sur de California, y todos han completado sus estudios en Latinoamérica pero que al carecer de recursos y orientación, no han logrado obtener licencias médicas para ejercer legalmente en USA. Algunos trabajan como enfermeros. Otros encontraron trabajo en la construcción o de meseros. Pero otros pocos, como Marcos, montaron consultas clandestinas y atienden a otros inmigrantes en las cocinas, sótanos y garajes de bulliciosas comunidades hispanas.

Los expertos aseguran que hay varias motivos importantes para intentar acoger a estos doctores bajo el amparo de la ley. En primer lugar los hispanos son la minoría más numerosa en USA (representan el 15% de la población y el 53% de los ciudadanos americanos que han nacido en el extranjero, según los últimos datos del censo). En segundo lugar, la alarmante escasez de médicos de primeros auxilios en Estados Unidos es especialmente grave entre la comunidad hispana. Y en tercer lugar, la evidencia cada vez apunta más a que el acercamiento lingüístico y cultural entre pacientes y doctores ayudará a mejorar la atención médica de las minorías y hará decender su tasa de enfermedad en todo el país. No es ningún secreto que las comunidades hispanas se enfrentan a un riesgo mucho más grande de enfermar: tienen 1.5 más probabilidades de sufrir un infarto o de desarrollar Alzheimer. También la obesidad y la hipertensión son más frecuentes entre los hispanos que entre los americanos blancos en todos los grupos de edad. Estudio tras estudio se demuestra que algunos de estos problemas pueden ser consecuencia de una brecha cultural entre doctores y pacientes. Dicho de forma sencilla: los pacientes están más predispuestos y son más abiertos a compartir información y seguir las recomendaciones de un doctor que hable su mismo idioma. Del mismo modo, es más probable que los doctores que preguntan a sus pacientes directamente sin la ayuda de un traductor, identifiquen importantes síntomas de diagnóstico – por ejemplo, un detalle poco conocido del historial médico de la familia del paciente, o un síntoma importante que no habría sido comentado. “En medicina, los matices culturales importan”, dice Patrick Dowling, director asociado del programa IMG de UCLA. “Sabemos por experiencia que si un doctor comprende esos matices comete menos errores, el paciente es más obediente y el resultado final es mejor en líneas generales”.

En el marco adecuado, claro está. Los detectives que persiguen a los profesionales que ejercen sin licencia, señalan que en un sótano sucio con herramientas improvisadas incluso los médicos mejor entrenados pueden hacer más mal que bien. “El problema es que incluso un profesional bien formado no puede hacer un trabajo seguro en las condiciones que nos hemos encontrado”, dice DeMarzo. “No importa cuánta experiencia tengas, siempre necesitas un espacio esterilizado y el equipamiento adecuado, y esta gente no lo tiene”.

Tras su arresto, Marcos contrató a una firma de consultoría para que evaluasen sus credenciales médicas. Le dijeron que su título de graduada y su experiencia como cirujana dental equivalían al título de dentista médico o DMD. A pesar de ello, si quería una licencia para ejercer en USA, además de mejorar su nivel de inglés, tendría que volver a hacer todo el entrenamiento médico. Ella, en cambio, decidió retirarse.

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