El Activista Lorent Saleh Explica Cómo Sobrevivió a La Tortura Chavista Por Cuatro Años: ‘No Lograron Quebrar Mi Espíritu’

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En Español: La Liberación del Activista Lorent Saleh

En entrevista con Newsweek, Saleh describe su suplicio en prisión, lo que debe hacer la administración de Donald Trump para ayudar a Venezuela y por qué el mundo no debe ignorar una de las peores crisis humanitarias del mundo.
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A inicios de la década del 2000, el ahora fallecido presidente Hugo Chávez comenzaría a tomar fuertes medidas en contra de disidentes políticos que criticaron sus medidas populistas, las mismas que llevaron a Venezuela al borde del colapso socioeconómico hoy.  

Dentro de las fuerzas opositoras se encontraba Lorent Saleh. El líder estudiantil ayudó a organizar protestas en Venezuela y llevó su causa a otros países con el fin de condenar los abusos a derechos humanos cometidos por los regímenes de Chávez y Nicolás Maduro. En 2014, se mudó a Colombia para estudiar defensa en la Escuela Superior de Guerra, pero luego se vería en aprietos. Ese mismo año, el entonces presidente Juan Manuel Santos lo extraditó a Venezuela bajo acusaciones de llevar a cabo actividades políticas siendo turista en Colombia. A los 26 años, Maduro lo acusó de recibir entrenamiento para cometer atentados terroristas en Venezuela por medio de la derecha colombiana, algo que Saleh niega.

GettyImages-1052819516 Lorent Saleh en una conferencia de prensa en Madrid, el 23 de octubre. Saleh habla con Newsweek sobre su experiencia bajo prisiones manejadas por el régimen chavista por cuatro años OSCAR DEL POZO/AFP/Getty Images

Por cuatro años, fue llevado preso en dos de los centros de inteligencia más tenebrosos de Venezuela: La Tumba y El Helicoide. El primero es un edificio de 16 pisos que posee varios sótanos, los cuales contienen celdas blancas sin ventanas cuyo único sonido es el pasar del metro de Caracas sobre los rieles. El segundo, originalmente construido para ser un lujoso centro comercial en los años 50s, se convirtió en un lugar operado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

Saleh ocuparía los titulares internacionales como el ejemplo más claro de un régimen que viola los derechos humanos de forma sistemática. En 2017, recibió el Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo, cuyo primer galardonado fue Nelson Mandela en 1988. El pasado 12 de octubre, el régimen madurista excarceló a Saleh, hoy de 30 años, citando tendencias suicidas. Al día siguiente, se trasladó a España con su madre.  

En entrevista con Newsweek, Saleh describe su suplicio en prisión, lo que debe hacer la administración de Donald Trump para ayudar a Venezuela y por qué el mundo no debe ignorar una de las peores crisis humanitarias del mundo.

Ahora que hay un nuevo congreso en Estados Unidos, ¿cree que Washington tome mayor acción sobre Venezuela?

Yo creo que se puede avanzar y mucho. El tema de derechos humanos y libertad nos une, y los demócratas y republicanos creen y defienden la libertad y la democracia. Ellos deben adquirir conciencia de cómo el régimen en Venezuela representa una amenaza directa para los ciudadanos norteamericanos, porque Venezuela se convirtió en la capital del terrorismo en la región. Cuando Estados Unidos deje de comprar petróleo a Venezuela, el régimen se desplomará.

GettyImages-959510530 (1) Fuerzas de seguridad entran al El Helicoide en Caracas, 17 de mayo. Saleh describe la influencia extranjera en el aparato de inteligencia bolivariano. JUAN BARRETO/AFP/Getty Image

¿Las sanciones de la administración Trump contra funcionarios maduristas debilitarán el régimen?

Yo creo en las sanciones, y de hecho le he pedido al gobierno de España que las aumente y las profundice, es decir, que no solamente incluya a los funcionarios sino también a aquellos que están involucrados con ellos. Una persona que viola abiertamente los derechos humanos y que abusa del poder no puede gozar de impunidad. Por lo tanto, el deber de la comunidad internacional es presionar al régimen y llevarlo a la rendición.

Usted dijo que volvería a Venezuela con muchas personas, pero Maduro todavía maneja el país. ¿Por qué volvería a Venezuela en medio de un gobierno que se niega a ceder el poder?

[Larga pausa] La vida de un hombre o de una mujer no cabe en una maleta. Nadie huye de su país, nadie sale caminando de su país, nadie vive expatriado por placer. Venezuela no está muerta, está viva pero secuestrada por la mafia. Sin embargo, Nicolás Maduro está debilitado y desgastado, ahora hace falta que la oposición se concrete en torno a una alternativa democrática y se va a dar una transición porque el sistema colapsó, y dentro de las filas del gobierno cada vez está más difícil ser más leal a algo que fracasó. Debemos regresar a Venezuela para ponerla a producir y sacarla adelante.

¿Cómo se puede concretar una oposición que se ha visto debilitada por el régimen?

Es una tarea difícil y compleja, pero vale la pena. Yo creo que el éxito no es otra cosa que levantarse una y otra vez. La oposición está golpeada, la dirigencia política opositora a la dictadura está perseguida y está presa, y con toda razón ya que son 20 años de dictadura violenta. Pero al mismo tiempo, el deseo y la voluntad de libertad está ahí.

Escuchamos de boca del ex presidente colombiano Álvaro Uribe que los militares “deben apuntar sus armas al palacio de Miraflores” mientras que Trump contempló la intervención militar. ¿Esta es la solución?

Yo no creo en la lucha armada, y eso que vengo de la línea más radical de la oposición. Creo que en la resistencia porque nací y ayudé a crearla en Venezuela, y las armas no son una opción. Lo que vive Venezuela es un estado de total violencia y eso no se combate con más violencia. Ese cuento de una intervención militar y todo un despliegue internacional pone más complicaciones a algo que es más sencillo de lo que parece. Se lo dije al primer ministro de España Pedro Sánchez y a la vice presidenta de Colombia Marta Lucía Ramírez hace unos días: Es más efectivo una llamada con voluntad política que 10 fragatas artilladas.

La dictadura está lo suficientemente débil para que se dé una transición, pero se necesita que Latinoamérica “le corte el chorro” y que Estados Unidos, por ejemplo, deje de comprarle petróleo. Vamos a ver cómo termina de ser la llegada de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil el próximo año, pero va a tener una línea dura contra Venezuela.

Pero Bolsonaro también tiene una postura radical y añora la dictadura militar de Brasil que gobernó entre los años 60s y 80s.

Habría que ver porque una cosa es ser candidato y otra cosa es ser gobierno. A veces dicen cosas por voto pero no porque lo crean así. Probablemente no sea tan radical como se pensó en las elecciones y será más cuidadoso en su forma de gobernar.

¿Y qué debe hacer la ONU?

En el caso de la ONU, Michelle Bachelet tiene una enorme responsabilidad como comisionada de derechos humanos de ese organismo, porque su silencio frente a Venezuela cuesta caro y significa la muerte. Ella sabe lo que es la prisión política y sabe que en Venezuela hay un estado terrorista. Como presidenta de Chile trató y evitó muchas veces tocar este tema, pero es que ahora tiene un cargo donde tiene que abordarlo.

Usted habló de un preso inocente que todavía está en esos sótanos. ¿Cuántos presos políticos hay en Venezuela?

En Venezuela se calcula que el número de presos políticos sobrepasa los 300, pero es muy difícil tener una cifra oficial. En El Helicoide hay muchas personas que están secuestradas, que nadie sabe que están ahí, por razones económicas. En Venezuela, ¿cómo calculas cuántos presos políticos si todos los días están allanando casas, persiguiendo periodistas? Me sacan a mí pero meten a 20 más sin orden de captura y en absoluta impunidad. Nadie los frena y hacen los que les da la gana, por eso es que no permiten desde hace 15 años que organizaciones internacionales visiten estos centros para evaluar la situación de derechos humanos.

En una entrevista usted mencionó que “nuestra generación está asesinada, presa o en el exilio.” ¿Cuántas generaciones se necesitarán para levantar a Venezuela?

El mayor capital de Venezuela es su gente, y eso es algo que no se han podido robar. Creo que la economía se puede reactivar en un estado donde se respete la propiedad privada y la inversión. Creo que la educación y la salud se puede levantar de manera rápida porque estamos en pleno 2018 y la tecnología está disponible.

Usted dijo que hablaría con el ex presidente colombiano Juan Manuel Santos luego de que lo extraditara a Venezuela en 2014. ¿Qué le diría si lo tuviera en frente?

Hace tan solo días, Santos estuvo en España en un foro donde yo también estaba invitado [larga pausa]. Yo no sé qué decirle, porque es él que tiene que decir cosas. Además como Premio Nobel, debería decirle al mundo muchas verdades, como el hecho de no entregar a un activista en derechos humanos a manos de una tiranía. Hoy, cuando se van a cumplir el 70 aniversario de la declaración de derechos humanos, están ocurriendo cosas graves en contra de activistas. Lo que hizo el señor Juan Manuel Santos es un ejemplo de lo que no se puede hacer, ni con ciudadanos de todo tipo. Tú no puedes secuestrar a alguien y entregarlo sin orden de captura.

Si no se hubiera hecho esa entrega, ¿cree que no se hubiera alcanzado el proceso de paz en Colombia?

No es que haya un proceso de paz, sino simplemente es una cosa que evoluciona. Es un fuerte desplazamiento de terroristas y guerrilleros colombianos hacia el territorio venezolano. Una de las cosas que le incomodaba al gobierno de Santos y La Habana era las denuncias que yo hacia en el 2014 sobre las operaciones guerrilleras de las FARC y ELN en suelo venezolano. La producción de droga no ha descendido y se modificó las rutas del Caribe y del Pacífico por Venezuela, que se ha convertido en la plataforma del narcotráfico.

Hablemos un poco de su experiencia en El Helicoide y en La Tumba.

La Tumba es un lugar sofisticado y bastante moderno. Es un laboratorio que es más parecido a un manicomio y queda a varios sótanos bajo tierra. No es propio de los venezolanos ese lugar; es un lugar de tecnología y operación distinta a la venezolana. Se sienten los cubanos y los rusos allí. Un laboratorio moderno para la aplicación de la tortura psicológica, con temperaturas muy bajas, intensa luz blanca, hecho para aislar a las personas donde no haya sonido ni colores distintos al gris. Es un lugar completamente vigilado y donde no hay comunicación con nadie; es todo el peso del estado sobre el individuo allá abajo. Además, existe esa sensación de que el metro está sobre ti y que pasan miles de personas por minuto pero que no tienen la más remota idea de que hay alguien vivo allí abajo. No puedes saber del tiempo, no existe el tiempo. Pierdes la noción de todo.

El Helicoide es exactamente lo contrario. Es un edificio viejo, remodelado y remendado por muchos lados. Hay hacinamiento, desde personas que pican gente hasta empresarios, banqueros y narcotraficantes, y un gran margen de presos políticos. Es más violento. La tortura física, el sadismo, es más criollo, es la decadencia y la ruinas de lo que fue un estado poderoso. Hoy sigue siendo usado para la tortura.

GettyImages-1013463182 Vista general de El Helicoide, la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y del CICPC (Policía científica) en Caracas, 8 de agosto. Saleh estuvo preso durante cuatro años y describe para Newsweek su experiencia en ese centro de operaciones. FEDERICO PARRA/AFP/Getty Images

Acaba de decir que La Tumba es operada por rusos y cubanos. ¿Puede dar más detalles?

Todo el servicio de inteligencia y aparato de control y de seguridad venezolano fue entregado al servicio cubano y ruso. Con ellos han cambiado sus programas de formación desde hace 10 años y han vaciado toda su doctrina y mecanismos de control social. Eso lo sabemos todos los venezolanos, porque han logrado crear un organismo de espionaje. Al interno, hay una gran debilidad, porque esos funcionarios tienen familia que pasan hambre y también les llega el hampa. Ellos están descontentos y débiles por dentro, por eso son tan violentos.

¿Se saben de otros lugares similares como La Tumba y El Helicoide en otras partes del país?

A parte de esos dos lugares, está la Dirección General de Contrainteligencia Militar, está 26 de Julio en los Llanos y Ramo Verde. Pero hay cualquier cantidad de casas clandestinas en manos del SEBIN y de los cubanos donde tienen gente secuestrada. Esto es incontrolable porque además no solamente persiguen por razones políticas sino también económicas. Estos grupos secuestran a cualquier persona a cambio de dólares, y no tienes quién te defienda, ni siquiera los fiscales o el defensor del pueblo.  

Se ha dicho que su liberación ocurrió luego de la visita del senador estadounidense Bob Corker a Caracas, pero también se dice que la muerte de Fernando Albán y el activismo de su madre fueron factores importantes. Aun así, no se sabe a ciencia cierta el motivo de su excarcelación. ¿Qué cree que llevó a un régimen tan duro a liberarlo?

Fue una suma de muchas cosas. La verdad es que los vencimos, eso fue lo que ocurrió. La Unión Europea asumió mi caso como si fuera el suyo, cuando fui galardonado con el Premio Sájarov. La iglesia católica también presionó, los gobiernos de EE.UU y Latinoamérica presionaron, y mi mamá logró moverse por todo el mundo para visibilizar lo que estaba pasando en Venezuela. Los medios de comunicación tuvieron un rol fundamental.

El trabajo interno en la prisión, es decir, ser un virus de libertad dentro del sistema represor influyó mucho. Fueron muchas cosas, y dentro de ellas la muerte de Albán. Para las tiranías, no somos seres humanos, somos cosas. En mis años tras las rejas trataron de quebrar mi espíritu, pero no lo lograron. 

Si Chávez no hubiese fallecido, ¿se hubiera llegado a este nivel de decadencia?

Probablemente hubiese sido hasta peor. Chávez no es que era menos malo, es que tenía el barril a $130, pero él asesinaba y apresaba gente. El colapso de Venezuela, su crisis y convertirla en la capital del terrorismo occidental fue una obra de Chávez. Cuando Maduro llegó al poder en 2013, ya todo estaba destrozado. En Venezuela ya estaban los paramilitares, la guerrilla colombiana, ETA, ISIS y Hezbollah. La única diferencia es que Chávez tenía más dinero, pero arremetía contra los estudiantes y compañeros míos, que fueron asesinados. Lo mejor que le pudo haber pasado al chavismo es que Chávez se muriera. Definitivamente fue una persona que le trajo mucho daño a nuestro país.

GettyImages-1052822538 Lorent Saleh (izq.) sostiene la mano de su madre Yamileh (der.) durante una conferencia de prensa en Madrid, el pasado 23 de octubre. Saleh se mudó a España luego de su liberación. OSCAR DEL POZO/AFP/Getty Images

¿Alguna vez pensó que iba a salir vivo de allí?

La primera opción que tenía era que iba a morir allí adentro, pues estaba enterrado en La Tumba y en manos de mis enemigos. Allí, la muerte estuvo siempre ahí, durmiendo a mi lado, y en El Helicoide también. No se si recuerdas que hubo un motín muy fuerte en El Helicoide [a comienzos de año] porque no solo era el enfrentamiento con los comandos del SEBIN y del ejército, sino que habían 200 delincuentes comunes con puñales.

El mismo día que me entregaron al gobierno español pensé que iba a morir allí adentro. Habían psicólogos, profesionales y mis familiares que me decían que me visualizará en libertad y lo que me gusta hacer, pero era imposible. ¿Cómo visualizabas la libertad cuando estabas allí adentro secuestrado? Pero pasó algo que nunca se esperaba, que me iban a soltar y entregar a Europa. La zozobra y la incertidumbre, que también le pasa al venezolano en general, es una forma de tortura. Vivimos en un estado de terror.
 

Pero ahora vive en España. ¿Sigue temiendo por su vida?

Sí. Siempre está esa sensación de que en cualquier momento te vas a levantar y vas a estar en otra celda, viendo los barrotes y las paredes. Hace unos días, mi mamá le dijo al gobierno español que tiene miedo de que negocien con el régimen de mi país y nos entreguen. Esa amenaza siempre está para los que defendemos los derechos humanos.

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