'El Racismo Ha Encontrado Nido en la Casa Blanca': Carmen Yulín Cruz Reflexiona Sobre el Futuro de Puerto Rico A Un Año del Huracán María

El 20 de septiembre del 2017, el Huracán María arrasaba Puerto Rico con vientos que oscilaban las 155 millas por hora. A 12 meses de la catástrofe, cuando la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz hace el recuento de los daños y la difícil situación que enfrentan los puertorriqueños, su voz comienza a entrecortarse.

"Todavía a un año del desastre me da coraje y me da sentimiento porque esto no tuvo que haber sucedido", Cruz le contó a Newsweek. "No soy la misma persona que era en septiembre 20".

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Luego de que los ciclones María e Irma tocaran suelo puertorriqueño entre agosto y septiembre del año pasado, la alcaldesa de 55 años surgió como la mayor detractora de las labores de recuperación en la isla por parte de la administración de Donald Trump. "Nos estamos muriendo y usted nos está matando con su ineficacia y burocracia", dijo Cruz a la Casa Blanca durante una conferencia de prensa el año pasado. En respuesta, el presidente la acusó de carecer de liderazgo y escribió el siguiente trino: "la alcaldesa de San Juan, quien fuera muy halagüeña hace unos días, ha sido instruida por los Demócratas para que ella deba ser desagradable (nasty) hacia Trump".

A pesar de los caldeados intercambios con Trump y las diferencias políticas con el gobernador Ricardo Rosselló, la alcaldesa ha reiterado que los puertorriqueños deben estar por encima de la política, ahora que la isla se encuentra vulnerable en medio de una temporada de huracanes este año. Cerca de 3,000 personas murieron a raíz de los desastres, de acuerdo a cifras oficiales—aunque un estudio de Harvard estima que la suma de fallecidos llegue a más de 4,600. Miles de puertorriqueños todavía enfrentan una frágil red eléctrica y fallas en la infraestructura, aunado a una demoledora deuda de 70 mil millones de dólares que deteriora la economía de la isla.

En entrevista con Newsweek, Cruz aborda su futuro político y lo que le depara a la isla después de María, a la vez que comparte sus opiniones sobre Trump y los esfuerzos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en Puerto Rico.

Después de la tormenta, los puertorriqueños adoptaron el lema "Puerto Rico Se Levanta". ¿Qué le hace falta a la isla para que realmente se levante de ahora en adelante?

Primero, se necesita ciertamente un plan de transformación del país. Yo no quiero volver a construir casas de madera y de zinc, porque voy a tener el mismo problema. Para eso necesitamos una exención absoluta al Stafford Act de FEMA [que impide, por ley, la modernización del sistema eléctrico en la isla]. Necesitamos que las políticas de FEMA se adapten a la idiosincrasia puertorriqueña. Aquí mucha gente vive en una casa que era de su abuela, de su abuelo o de su tatarabuelo y por ende no tienen un título de propiedad que les permita calificar para las ayudas de FEMA. Las leyes se cambian según cambian los tiempos y las realidades.

Nosotros necesitamos una exención de las leyes de cabotaje. Durante el Huracán Harvey Texas recibió una exención del 100 por ciento, por lo que una medida similar nos permitirá recibir ayudas que vengan de otros lugares. Necesitamos que EE.UU. liberalice y elimine el yugo que tiene sobre Puerto Rico, porque según ha informado el pasado presidente de la autoridad de energía eléctrica de Puerto Rico, Estados Unidos no le permitió a la isla adquirir postes ni generadores de luz de otros países a los cuales Estados Unidos le compra. Teníamos que comprarle a EE.UU. y no habían estos artículos debido a otras crisis como la de Harvey.

Necesitamos también tener poderes económicos para poder pactar con otros países que nos quieren ayudar. Necesitamos que la Junta de Control Fiscal [nombrada por la Casa Blanca y establecida a través de la ley PROMESA de 2016] se vaya de Puerto Rico y se elimine. Que la Junta de Control Fiscal decida hasta el presupuesto del país es un acto que da la sensación de colonialismo. Es un colonialismo que nos costó vidas por la falta de negligencia porque permite una estructura política y económica que es negligente al pueblo de Puerto Rico.

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En esta imagen, la alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz se dirige a una reunión privada en Washington, D.C, el 1 de noviembre de 2017. En entrevista con Newsweek, Yulín Cruz dijo que FEMA ha sido "muy irresponsable" en las labores de recuperación. JIM WATSON/AFP/Getty Images

FEMA recientemente anunció la reducción de la ayuda a Puerto Rico. ¿Cómo esto afectará las labores de recuperación de la isla a futuro?

FEMA ha estado tratando de cortar la ayuda desde antes de diciembre. Todavía tenemos en San Juan miles de techos azules, con uno de los programas llamados "blue roofs" que es solamente ponerle un esqueleto de madera al toldo de la lona para hacerlo más resistente pero no aguantaría una tormenta. Tú le sumas a eso la mayoría de puertorriqueños que se han tenido que ir de la isla porque no tenían lo necesario en esos casi cuatro meses donde no había luz para mantener situaciones de cuidado de salud como cáncer y diálisis.

Nos comentaban hace unas semanas que FEMA utilizaba un robocall [llamadas automáticas pregrabadas] que les decía "le quedan tres días para salir del hotel" y son moteles al estilo americano. Y nos cuentan cómo en algunas ocasiones alguien llegaba y les quitaban las pertenencias. En otras ocasiones eran las mismas personas de los moteles que decían "quédense tranquilos que de aquí no se van a ir". FEMA ha sido irresponsable y negligente con Puerto Rico, y yo creo que nosotros somos para la administración de Trump y para FEMA una mancha, porque el mundo pudo ver la falta de ayuda, la falta de humanidad, de solidaridad, de servicio, de compasión por parte de una administración que pudo ayudarnos y que no lo hizo, que decidió no hacerlo.

FEMA se ha estado retirando paulatinamente de Puerto Rico y eso, lamento decirlo, es parte de una directriz. Ya para noviembre, la reserva del ejército que, por lo menos en San Juan, ayudó muchísimo en la distribución de la comida se fue de la isla. Yo lo que no entiendo es cómo lo que se ve a simple vista se niega con tanta pasión.

Además, estábamos viviendo el desastre financiero. El gobierno de Puerto Rico actual y la Junta de Control Fiscal impuesta por el congreso de EE.UU. con la colaboración de algunos integrantes de la clase política de Puerto Rico se han negado auditar la deuda. Se habla de que Puerto Rico debe $70.000 millones, pero en realidad una auditoría nos va a decir la cantidad exacta de lo que debemos, que igual será extraordinaria. Todo esto ha hecho que la mayoría de las municipalidades no puedan ofrecer servicios a los ciudadanos y recorten jornadas laborales a sus empleados.

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Un contratista de FEMA instala una lona impermeable sobre una casa damnificada por el Huracán María el 20 de diciembre de 2017 en Morovis, Puerto Rico. Yulín Cruz pide a FEMA adaptarse a las "realidades de los puertorriqueños" a la hora de implementar sus políticas. Mario Tama/Getty Images

¿Usted considera que los puertorriqueños seguirán debatiéndose entre la estadidad, la independencia o la libre asociación, a raíz de todos los problemas que ha enfrentado la isla y la respuesta de EE.UU ante la crisis?

Hay formas de marcar nuestro destino que mantiene un vínculo con Estados Unidos. En el concepto de las Naciones Unidas existe la anexión, la libre asociación o la independencia. Yo creo en la libre asociación, en una relación con los Estados Unidos de tú a tú, de dignidad, de progreso y de respeto. Yo creo tanto en los ideales de vida, libertad y búsqueda de la felicidad que los quiero para mi nación.

Los puertorriqueños se han dado cuenta que el mito de que el gobierno americano va a ayudar por encima de todo se derrumbó ante los ojos del mundo. Es cuestión de la dignidad que nosotros tenemos y que Trump no reconoce. Yo creo que es momento de hablar de un proceso de libre determinación, donde a la vez todas las opciones de la estadidad, la libre asociación e independencia estén sobre la mesa.

Propongo que nos sentemos a hablar con el presidente Trump y con el Congreso para que aclaren esa acta de admisión que propuso la comisionada residente en Washington, D.C. [Jenniffer Gonzalez-Colón] en la que postula a Puerto Rico como el estado 51 de la unión americana para el año 2021. Esa propuesta se anunció con bombos y platillos porque tiene 54 coautores, pero cuando tú lees el proyecto es una farsa porque no es de admisión. El proyecto es para que el Congreso se exprese a favor de un proceso que admita a Puerto Rico como estado pero que lo acoja como un territorio incorporado, es decir, que paguemos impuestos sin representación.

Yo, de mi parte, no quiero representación porque no quiero ser estado. Pero fíjate que lleva a Puerto Rico al lugar mismo que hizo que ocurriera el Boston Tea Party, con el llamado "no taxation without representation". Así es que no se le puede hablar al país con palabras falsas, porque eso no es un proyecto de admisión.

El racismo ha encontrado nido en la Casa Blanca, así como el discrimen ha hallado terreno fértil allí. El abuso de los que somos latinos ha encontrado un instrumento poderoso en el presidente de los Estados Unidos. Es hora de un proceso, es hora de que las cosas estén claras y es hora de que el pueblo decida con información verdadera.

Muchos puertorriqueños se fueron de la isla después de María y ahora pueden decidir el destino de EE.UU de cara a las elecciones a mitad de mandato en noviembre, como lo dijo una vez el gobernador Rosselló. ¿Usted comparte esta postura?

Yo coincido con el gobernador Rosselló en algo: Esto es un acto de justicia, especialmente cuando una administración como la de Trump te ha dicho de pensamiento, palabra, obra y omisión que los puertorriqueños no le importamos. Esos puertorriqueños al mudarse a Estados Unidos tienen la oportunidad de votar—oportunidad que yo no quiero porque no quiero ser estado—y hasta una responsabilidad de hacerle justicia a esos que murieron solos, porque sus generadores no funcionaban. Hay que honrar a la gente que no tenía insulina porque no la podían refrigerar, a las personas que murieron por ataques de asma porque no había oxígeno en los hospitales. Esas vidas se honran con la dignidad de emitir un voto que diga que nuestras vidas valen y cuentan. Hay que votar contra los republicanos, que se olvidaron de nosotros.

Todavía a un año del desastre me da coraje y me da sentimiento. Yo estuve ahí cuando sacamos de unos edificios a 21 viejitos severamente deshidratados. Donde el gobierno americano falló, los americanos y nuestros latinos sacaron la cara a pesar de que ellos estaban lidiando con los fuegos de California y el Huracán Harvey, pero que encontraron el tiempo para enviar dinero. Todo eso es un bálsamo en el dolor que nosotros cargaremos toda nuestra vida, de ver nuestra gente morir solo porque alguien que tenía el poder para evitarlo no lo hizo. Mi llamado a los boricuas es que pensemos en esta oportunidad para transformar nuestra patria, y mi grito es a que nos unamos como una sola humanidad, para que estos abusos no pasen de otra forma, como lo que ocurre en la frontera con la ley cero tolerancia. No hay razón para el abuso, no hay razón para el atropello y eso se tiene que acabar.

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Una mujer sostiene una pancarta que dice "Genocidio" durante una conmemoración de las víctimas del Huracán María frente al capitolio de Puerto Rico en San Juan, el 1 de junio. Con la voz entrecortada, Yulín Cruz le cuenta a Newsweek que la adminstración de Donald Trump pudo haber hecho más por los puertorriqueños. RICARDO ARDUENGO/AFP/Getty Images

El gobierno de Puerto Rico recientemente anunció que la cifra de muertos asciende a casi 3,000. ¿Por qué considera usted que la isla se tardó tanto en reconocer un estimado significativo de víctimas?

En momentos de crisis humanitaria tienes dos opciones: O gritas y reclamas con dignidad lo que a simple vista se ve que no está pasando y pides esa responsabilidad, o callas pensando que si me porto bien y no critico me van a ayudar. Rosa Parks, una de las líderes del movimiento civil en EE.UU. a mediados del siglo pasado, decía que "cuanto más cedíamos y obedecíamos, peor nos trataban". Cuando me encontré con Trump le dije que esto no se trataba de política. Pero cuando él estuvo en Puerto Rico, el momento cumbre de ese viaje fue cuando nos dijo "you threw our budget out of whack" (Lanzó nuestro presupuesto fuera de control) y terminó con una imagen que vivirá por siempre en la memoria de los puertorriqueños, que fue la forma en que tiraba papel toalla a la gente.

Cuando Trump dijo que esto no era una crisis, el gobernador no dijo nada. Y el gobierno de Puerto Rico actual se comprometió con un curso de acción de decir que Donald Trump nos había dado todo lo que que habíamos pedido. Bueno, pues yo le tengo noticias: el gobierno de Puerto Rico no pidió lo suficiente. No hay nada más americano ni más digno como ser humano que reclamar de pie y con todo el oxígeno en los pulmones que se le trate a uno con dignidad. Reclamar la libertad para exigir ese trato justo, digno y equitativo es la base de la construcción de esa nación, así que esa postura no tiene nada de anti-americana.

María nos quitó la venda de los ojos y nos enseñó nuestra pobreza y desigualdad, así que ya no podemos ocultarnos tras piñas coladas ni palmares ni hermosas playas. Por consiguiente, tenemos que combatir la falta de oportunidades con todas las fuerzas, como si hoy fuera nuestro último día.

El presidente dice que EE.UU. hizo un "trabajo fantástico" en las labores de recuperación, pero la nueva cifra de muertos muestra todo lo contrario. Si pudiera sentarse en la Oficina Oval con Trump, ¿qué le diría a 12 meses de la tragedia?

En el libro de Omarosa Manigault, ella no descarta que Trump no haya ayudado a los puertorriqueños para ensañarse contra mí. Mira, esto nunca fue personal para mi. Yo creo que lo más importante que le diría es describir el dolor que esa actitud causó y las muertes que esa negligencia ayudó a provocar. Yo le diría que no vuelva a cometer los mismos errores y no importa si lo acepta públicamente o no. Quizá, trataría de compartir con ellos las experiencias que nunca se ocuparon de ver y preguntarles cómo se sentirían si eso le sucediera a sus familias, a sus hijos, a sus compatriotas.

La responsabilidad del gobierno es de convertirse en plataforma para que la gente pueda vivir dignamente, pero eso ellos no lo entienden porque no lo llevan en su corazón. Yo le haría un flaco servicio a esos miles que murieron si no reclamara para otros la dignidad, el trato justo y la eficiencia que faltó en nuestro caso y que les costó la vida.

Usted ha expresado su intención de convertirse en una candidata a la gobernación de Puerto Rico. ¿Cómo su rol en las labores de rescate de María han moldeado su personalidad y su futuro político?

Primero, déjame aclararte que no he tomado la decisión de lanzarme o no a la gobernación, pero he dicho que es algo que estoy evaluando. Pero te puedo decir lo siguiente: yo no soy la misma persona que era en Septiembre 20. Soy igual de apasionada, soy igual de intolerante contra el discrimen y contra el abuso, contra el trato desigual y contra el maltrato a aquellos que menos tienen. Soy una persona que ve no una reconstrucción sino una transformación. Yo me he convertido en una férrea defensora de la energía solar y renovable.

Mi primera orden en San Juan despues del huracán era que nosotros íbamos a hacer lo que más pudiéramos para usar energía sola y casas más resistentes. Estamos comenzando un pequeño proyecto en la comunidad de Cantera—una de las más azotadas porque está en la costa de San Juan—con casitas hechas de PVC pero tienen concreto-varilla-concreto, y están garantizadas para resistir vientos sostenidos de 200 millas por hora. Me he convertido en una defensora con convencimiento humano y no político, de la necesidad que hay hacer toda una política pública concentrada en aquellos que son vulnerables en términos de nuestra población envejeciente, de nuestras personas con VIH/Sida, de personas con alguna diversidad funcional o los que antes llamaban discapacitados.

Perdona que se me quiebre la voz, pero es que hay miles de personas cuyo dolor, cuya agonía, cuya muerte insensible que no tenía que pasar no tienen rostro. La erradicación de la pobreza, la descolonización de Puerto Rico y la inserción de la lucha por los derechos humanos y civiles de los ciudadanos de cualquier parte del mundo van a ser mi norte de ahora en adelante.

El año pasado, a usted la acusaron falsamente de apropiarse de $3 millones de dólares en ayuda federal y ahora el FBI dice investigarla por supuestas irregularidades en el Departamento de Compras del ayuntamiento.

Yo soy una persona honesta y no me preocupo por eso. Durante mi carrera política a mí me han investigado muchísimas veces, y de verdad lamento que esta actitud sea provocada en aquellos incapaces de reconocer que la búsqueda de dignidad por los seres humanos es algo necesario. De hecho, a mí me dieron un reconocimiento que me llamó la atención, el "Ridenhour Prize for Truth Telling". Cuando a tí te dan un premio por decir la verdad es porque hubo alguien o algo que no quería que la verdad se supiera.

De hecho, en septiembre 27-28 hubo una serie de emails del Pentágono ya hablando en contra de esta alcaldesa, de 5 pies de estatura y 125 libras, diciendo que soy el mayor obstáculo que tiene el gobierno de los Estados Unidos para vender su narrativa de que las labores de rescate iban bien. Además, tienes a Brock Long, jefe de FEMA, diciéndole al mundo entero que mis comentarios serán ignorados como comentarios políticos. Imagínate, hay una crisis humanitaria y ellos están preocupados por cómo la gente los percibe a ellos.

Mi voz no la va a callar nadie porque tengo mi conciencia tranquila. A mí me enseñaron que no importa el poder que alguien ostente, el poder de la verdad y la razón siempre es mayor a cualquier otra cosa.

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En esta foto, Yulín Cruz visita la comunidad de La Playita durante un periplo realizado por el Senador Bernie Sanders de Vermont. En entrevista con Newsweek, la alcaldesa afirma que el norte de su vida personal y política será en defensa de los derechos civiles y humanos. RICARDO ARDUENGO/AFP/Getty Images

Usted lidera un grupo que se llama "Alguien Ayúdenos/Somebody Help Us." ¿Cómo ve la proyección de esta organización en las labores de recuperación de Puerto Rico?

Esa fundación nace porque los americanos, los latinos y especialmente los boricuas empezaron a enviarme sobres con dinero, por lo que necesitábamos una estructura legal para poder recibir esos donativos en el municipio. La fundación tiene como norte tener techos en las casas para que puedan ser anclados de una manera que resistan. Segundo, queremos sistemas de energía solar para personas que tengan situaciones de diversidad funcional, sobretodo los que necesitan sistemas de soporte de vidas que un generador no puede proveer por mucho tiempo. Estoy buscando alguien que me ayude a desarrollar una refrigerador pequeño, que funcione con energía solar de 6 pulgadas por 6 pulgadas para poner allí la insulina o la leche materna, porque ésta última se pierde si no está refrigerada. Esa fundación tendrá una duración de tres años.

¿Quisiera agregar algo más?

FEMA, por su nivel de burocracia, pierde en dos ocasiones las peticiones hechas por el municipio de San Juan. Después de unas reuniones, me volvían a preguntar qué me hacía falta cuando era evidente que nos faltaba agua y otros insumos. Ellos volvían a decirme que la gente para recibir ayuda necesitaban internet, en un lugar donde no había electricidad. En ese momento tuve un encuentro con mi conciencia y decidí no quedarme callada, porque el mundo necesita saber lo que está pasando.

Este año para Puerto Rico ha sido muy duro, pero a pesar de nuestras luces y sombras, el corazón del puertorriqueño no se ha doblegado. Los puertorriqueños hemos demostrado que en situaciones de crisis nos unimos.

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